El nuevo plan nacional italiano apuesta por aumentar la producción de AOVE, modernizar el olivar, impulsar la digitalización y reforzar la competitividad de toda la cadena de valor.

Italia ha dado un nuevo paso para reforzar uno de sus sectores agrícolas más representativos. El pasado 14 de agosto se publicó oficialmente el Plan Italiano del Aceite de Oliva 2026-2030, una estrategia con la que el Gobierno italiano pretende afrontar algunos de los principales retos que atraviesa el sector y sentar las bases para su desarrollo durante los próximos años.

El plan llega después de más de dos décadas sin una estrategia nacional específica para el sector oleícola y plantea una visión a medio y largo plazo basada en cuatro grandes ejes: producción, innovación, competitividad y calidad.

Aumentar un 25% la producción de aceite de oliva virgen extra

Uno de los principales objetivos marcados por Italia es incrementar en un 25% la producción nacional de aceite de oliva virgen extra.

Para conseguirlo, el plan contempla actuaciones como la creación de nuevas plantaciones, la recuperación de olivares tradicionales, la modernización de las infraestructuras de riego y medidas destinadas a conseguir una producción más estable.

A estas actuaciones se suma una inversión de 300 millones de euros dentro del programa Coltivaitalia, distribuida entre 2027 y 2029 y destinada íntegramente al sector del aceite de oliva.

La intención no es únicamente producir más, sino hacerlo de una forma más eficiente y competitiva.

Digitalización y reducción de los costes de producción

La modernización ocupa también un lugar destacado dentro de la estrategia italiana.

El plan contempla el impulso de sistemas digitales de apoyo a la toma de decisiones, junto con la formación de profesionales especializados, el fortalecimiento de las almazaras y la mejora de las infraestructuras estratégicas de la cadena de suministro.

Además, se prevé crear un observatorio nacional de costes de producción y precios de mercado, con el objetivo de disponer de una mayor información sobre la evolución económica del sector y facilitar la toma de decisiones.

La digitalización aparece así vinculada a una cuestión fundamental para el futuro del olivar: producir de manera más eficiente y reducir costes sin renunciar a la calidad.

La Xylella, entre las principales amenazas

La sanidad vegetal es otro de los puntos prioritarios del plan, especialmente ante la amenaza de Xylella fastidiosa.

Italia prevé poner en marcha un programa específico de seguimiento y prevención coordinado por un Comisionado Nacional Extraordinario. Dentro de Coltivaitalia se contemplan alrededor de 12,2 millones de euros para estas actuaciones, de los que 3 millones se destinarían directamente a combatir la enfermedad.

El objetivo es mejorar la coordinación entre administraciones, investigación científica y actuaciones de emergencia para limitar la propagación de esta amenaza.

Más trazabilidad y material vegetal certificado

El nuevo plan también busca reforzar la organización del sector y mejorar la transparencia de la cadena.

Entre sus medidas se encuentran el fortalecimiento de las organizaciones de productores, el fomento de la cooperación entre los diferentes eslabones de la cadena y la incorporación de sistemas innovadores para mejorar la trazabilidad.

También se apuesta por el desarrollo de viveros certificados, especialmente relevantes ante el crecimiento de las nuevas plantaciones y la necesidad de garantizar la calidad y sanidad del material vegetal.

Promoción del AOVE y apuesta por el oleoturismo

La estrategia italiana no se limita al campo y a la producción. El consumo y la puesta en valor del aceite de oliva también tienen un papel importante.

Italia ha puesto en marcha una campaña nacional de promoción del aceite de oliva virgen extra italiano, acompañada de iniciativas de educación nutricional en centros educativos y acciones dirigidas al sector de la restauración.

A esto se suma una partida de 9,2 millones de euros destinada al turismo relacionado con el aceite de oliva y el vino, con actuaciones destinadas a impulsar el alojamiento y la actividad turística vinculada a las explotaciones agrícolas en zonas rurales.

De esta manera, el olivar se entiende no solo como una actividad productiva, sino también como un elemento capaz de generar actividad económica, turismo y desarrollo rural.

Protección del olivar y defensa de la calidad

El Plan Italiano del Aceite de Oliva 2026-2030 también incorpora medidas destinadas a proteger el mercado y reforzar la confianza del consumidor.

Entre ellas se encuentran el refuerzo de los controles frente al fraude y las prácticas comerciales desleales, así como actuaciones destinadas a garantizar una mayor transparencia y competencia dentro del mercado.

Además, el programa Coltivaitalia introduce una medida especialmente relevante para determinados olivares: se limita el arranque de olivos destinados a producir aceites con DOP e IGP para instalar parques fotovoltaicos o eólicos, salvo que los árboles sean replantados en el mismo lugar o en zonas próximas.

Una estrategia que mira al futuro del olivar mediterráneo

Más allá de las cifras concretas, el nuevo plan italiano refleja una tendencia que afecta al conjunto del sector oleícola mediterráneo: la necesidad de combinar productividad, innovación, sostenibilidad y rentabilidad para afrontar los retos de los próximos años.

Cambio climático, costes de producción, disponibilidad de agua, sanidad vegetal, abandono de olivares y transformación digital son desafíos que trascienden las fronteras de un país.

Italia plantea así una estrategia en la que la tecnología y la modernización deben ponerse al servicio de un objetivo muy concreto: fortalecer la producción y mantener el valor del aceite de oliva italiano sin perder la conexión con sus territorios y su tradición oleícola.

El Plan Italiano del Aceite de Oliva 2026-2030 sitúa, por tanto, al olivar como una prioridad estratégica nacional y abre una nueva etapa para uno de los sectores más representativos de la agricultura italiana.

 

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